¿Costras tras el microblading o el microshading? Te lo contamos
Hoy aprendemos más curiosidades acerca del proceso del microblading y del microshading. Si os habéis hecho alguna vez uno de estos dos tratamientos, habréis comprobado que, nada más terminar, aparecen unas gotitas sobre las cejas.
Qué es la linfa
Esas gotitas son linfa, un líquido transparente o amarillento que la piel segrega de forma natural cuando se está cicatrizando una pequeña herida. No es sangre ni es una señal de que algo vaya mal: es parte del proceso normal de curación.
Seguramente te estés preguntando por qué te contamos esto. No es una clase de biología: es que la linfa tiene mucho que ver con el resultado final de los trabajos de microblading y microshading.
La linfa en el microblading y el microshading
Estas gotitas que produce nuestro cuerpo salen nada más se realiza un trabajo de microblading o microshading, y sirven para crear la costra de la herida.
Por eso, el mismo día del tratamiento es importante retirar con suavidad estas gotitas, siguiendo las indicaciones que te da Julia al terminar la sesión. Al retirarlas, conseguimos que la costra sea menos gruesa, con lo cual favorecemos la curación.
Si manipulamos las costritas arrancándolas antes de que caigan de manera natural podemos dañar el resultado final, por lo que es altamente recomendable dejarlas secar para que se fije el pigmento.
Los cuidados posteriores son fundamentales y debemos seguir al pie de la letra las recomendaciones de los profesionales.
Cuidados tras el microblading y el microshading
Recuerda que para obtener los mejores resultados es tan importante nuestro trabajo como los cuidados posteriores que tienes que llevar a cabo después. Te los detallamos a continuación:
- No mojar las cejas hasta pasadas 72 horas del tratamiento y, una vez pasado este tiempo, aplicar aloe vera sin colorantes.
- No apliques cremas ni ningún producto graso en las cejas hasta que hayan caído las costras.
- Evitar rascar o arrancar las costras que se forman tras el tratamiento.
- Mantén una higiene correcta: pasadas esas 72 horas, lava tus cejas diariamente con agua y jabón, evitando restregar, y sécalas a suaves toques.
- El mismo día del tratamiento, retira la linfa con suavidad tal y como te indique Julia, para que la costra sea menos gruesa.
- Una vez las costras hayan desaparecido, puedes aplicar aceite de rosa mosqueta.
- Protege las cejas del sol durante la cicatrización.
- Entre los 30 y los 45 días nos veremos de nuevo para hacer la revisión y, en caso de que sea necesario, realizaremos un repaso del trabajo.
Y ahora que ya hemos aprendido un poco más, ¡solo nos queda coger cita y disfrutar de nuestra nueva mirada!
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